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Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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Les Saints Oubliés

Un nuevo tramo

12 Oubliés Escrito por Le Regard en 05:15

Existen estadios de nuestro transcurrir en los que en ocasiones, ante las circunstancias, no queda más remedio que pararnos a tomar aire; mirar el camino que serpentea tras nosotros, analizar todo el escenario presente y tratar de atisbar curiosos las futuras variables. Es el momento preciso en el que mientras exhalamos ese oxígeno, interpelamos aun incrédulos cómo hemos llegado hasta donde estamos.
Por otro lado, a la mayoría de nosotros, cada uno con sus propios hechos y eventualidades, nos llega la hora en que comprendemos que se ha abierto una nueva etapa; que se presenta eminentemente ante nosotros un tramo nuevo y sugestivo. Con el suficiente temperamento para cambiar muchas cosas y transfigurarse en una férrea prueba.


Y ahí me encuentro yo; en la antesala. Atrás tengo el largo camino por el que he venido, en la mano una llave, ante mí una puerta desafiando ser abierta, y yo preguntándome si no sería mejor tocar antes el portero automático...
Para mí, este marco coyuntural se ha orquestado bajo la forma de nuevas posibilidades culturales, laborales  y académicas. Concretamente, estos días comienzo el segundo curso de mi segunda licenciatura, la cual compaginaré con el primer curso de una tercera (ahora grado). Además de poseer el recientísimo ofrecimiento de colaborar en una revista de grave corte científico y relacionada con uno de mis estudios, tras la elaboración desinteresada de algunos escritos sobre la materia. Todo ello gracias a la sustanciosa derrama de un trabajo y compromisos lo suficientemente flexibles para aventurarme en tamaños disparates.
—No es la primera vez— me digo aun a mí misma. —Bien, eres un hórrido y letal despropósito cocinando. Y a menos que te plantees trabajar desarrollando armas biológicas en El Pentágono, la cocina y la terrible apatía que ésta te suscita, sí representarían un lógico motivo de recelo. En cambio esto es formación académica; lo dominas desde siempre. Prácticamente ni siquiera has necesitado del estudio como ejercicio retentivo, a pesar de tu memoria. Sólo con leer y comprender, eje del verdadero rendimiento, te basta. Por otro lado, sencillamente escribirás sobre algo que te apasiona. Todo esto, en definitiva, es parte de lo que ya eres. ¡Es tu medio!—


Cierto es que no se trata de una resolución personalmente inédita. Hace años, en el transcurso de mi primera carrera, me expuse a retos semejantes con óptimos resultados. Y por otro lado, debo admitir que el curso precedente resultó manifiestamente favorable.
No obstante, es imposible no sentir bullir el cosquilleo de una nueva y desafiante empresa en el estómago. El transitorio y placentero vértigo que evidencia un profundo examen particular.
Y con sinceridad... para bien o para mal (y a veces para consternación de los que me rodean), en estas cuestiones yo no estoy hecha para escoger el camino fácil. Como de costumbre, acabaré utilizando la llave.
Safe Creative #0910084655006



 

Etiquetas: Transformación

La búsqueda (Parte II)

14 Oubliés Escrito por Le Regard en 01:29

Me miro y no me conozco. Siempre deseé ser libre para hacer lo que mis impulsos pretendían. Ahora sé que estoy castrado, veo que guardo las normas tanto o más que otros, sin asumir mi libertad, con miedo. ¿Miedo a qué? ¿Dónde dejé la vida? Siempre he creído que la vida estaba en la aceptación de las llamadas lejanas de nuestro espíritu. La curiosidad bulle en mi cabeza, el experimentar absolutamente todo lo que deseo se vuelve necesidad imperante. Y aquí es donde se impone aquello que me hace morir día a día: el tedio resultante de la filiación a la norma. Quizás fue la juventud, quizás no es posible la transgresión sin ese don. Lo cierto es que creció el terror ante mi propia decisión y corrí a esconderme tras lo establecido. Mi cabeza se debate en la seguridad de que me estoy perdiendo algo importante; la vida misma, pues no vivo sino muero bajo el cepo de las rutinas. La concesión de espacio a las trabas se convierte en negación. Lo que queda de mí se levanta por encima de tantas consecuencias y grita...



De repente una brisa furiosa agitó sus cabellos obligándole a apartar la vista del escrito. Cerró el libro sin más. De todas formas sus pensamientos se habían ido alejando poco a poco de la lectura, y su atención estaba siendo incitada ahora por una vieja conocida.
De nuevo ella... amarga y familiar duda. Denis Diderot la había invocado y ahora hacía acto de presencia, con su perenne y socarrona sonrisa. ¿O era una herida, una tajadura que nunca parecía cerrarse? A veces, no lo distinguía.
—Está bien, Diderot; tú y yo somos algo diferentes, pero ambos estamos buscando algo— se dijo a sí misma en voz alta. Ciertamente existe una premisa que nos insta a vivir, pensó. A tratar de saborear y fundirnos con cada segundo de nuestra existencia. Un remordimiento vital que nos acompaña cada minuto aparentemente desaprovechado y reconocido en la manifestación de nuestra languidez, en el olvido cotidiano de la vida (o muerte diaria) y el desempeño de nuestro papel social en ella, en nuestros temores, inseguridades y desorientación (la misma que nos lleva a buscar la vida en lugares y metas externos, cuando es algo que ya sucede instante a instante dentro de nosotros).
He aquí la inquietud de Diderot, y la de tantos otros...

Se revolvió ahora en su asiento mientras la duda volvía a aguijonearle ante el viso de una pregunta que comenzaba de nuevo a tomar forma en su cabeza.

Prosiguiendo con la desazón de sus divagaciones, no terminaba de encajar qué diablos ocurría entonces con los que sí se habían lanzado desnudos y expectantes ante lo que esa misma vida tenía que ofrecerles. Los que con el arrojo de la curiosidad, la aventura y la vehemencia habían partido sin temores por toda clase de senderos; oscuros, hermosos, dolorosos, gloriosos..., sin que su saco de vivencias pareciera colmarse. ¿Por qué seguían buscando? ¿Eso es lo que les deparaba a unos y otros; la eterna búsqueda?
Una aparente respuesta habría residido en el equilibrio; los extremos nunca han sido los más acosejables ni indulgentes.
Pero lamentablemente esa respuesta ponía en entredicho su situación actual. Y ello había propiciado que comenzara a cuestionarse ciertas cosas..., y que la maldita duda se paseara por su alma con un rastro venenoso de indemne y descarada frustración.
De hecho su vida misma se había apoyado en ese equilibrio; siempre que había sido necesario o cuando simplemente se le había antojado, había acudido sin temores a esa llamada trascendental. Se había dejado llevar incluso con ardor y placer sobre el dolor o la dicha. De forma que había acumulado todo un abanico de experiencias, andanzas y logros considerablemente variopintos; sabía lo que era padecer la muerte de un ser querido, cómo se siente una persona que es aclamada por varios miles de personas, disfrutar de la expresión personal en hasta ocho lenguas diferentes (algunas más si contaba un par de lenguas muertas), padecer el dolor físico extremo, conocer y vivir profusamente culturas dispares, poder aseverar qué es lo que acontece en la cabeza de alguien que sabe palmariamente que va a morir, caer en las profundidades de un amor poderoso y soberbio, liderar y poseer la semilla que suscita en las personas una revuelta social, ser la pionera como primera mujer en varias metas, ganarse los máximos honores en cualquier ambición vinculada al estudio o lo profesional, conocer la suprema traición, haber creado algo bello y sublime recordado y alabado por muchos... E incluso de añadir, podría adjuntar incluso la perfecta pericia en el manejo y uso de cualquier arma que pudiera llevar encima una persona, gracias a cierto periodo profesional. Todo ello precedido de un largo, y más si cabe, sorprendente etcétera.
El equilibrio se completaba con las épocas en las que no se había vinculado a nada; había gozado de la quietud que emana en permitir que las cosas acontecieran a su alrededor sin la menor participación o trascendencia, hallando una verdadera plétora de armonía en ello. Ciclos en los que la vida fluía por ella sin más, en los que casi había dejado de ser. Donde su yo se había fundido con la impasibilidad del universo hacia las mundanas cuestiones mortales. De alguna manera, también así había logrado sentirse expedita y osada, con lo cual la medida no resultaba en absoluto coercitiva.
Con este equilibrio, en el primer caso su liberación endógena se lograba con la expansión emocional hacia el exterior, que interaccionaba sin cortapisas con él. En el segundo esa liberación la hallaba precisamente con la exención de dicha interacción exterior.

Se dio cuenta que inconscientemente su mano había estado apretando con fuerza el lomo del libro que momentos antes había estado leyendo. Al abrirla, sus dedos mostraron entumecimiento. Dejó el importe de la cuenta en la mesa y se marchó sin preocuparse por el libro. Quería andar, le gustaba andar.

Todas esas vivencias, tanto en un sentido como en el otro, la habían hecho sentir algún orgullo en el pasado. Y aunque además le habían instruido, se había comenzado percatar hacía tiempo de que eran incapaces de aplacar esa honda sensación, de quien no estaba donde debía estar. No acababan de responder qué debía encontrar. Había vivido, había sentido como pocos y no había servido para responder a nada de ello. Así que en lo que otrora fue motivo de ese orgullo, ahora tales experiencias emergían ante ella como la burla de un desfile patético y mudo. Todas ellas, de alguna u otra forma, habían constituido sus ideales o formado parte de ellos, las había engordado con su trabajo. Ilusiones que ahora flotaban como cadáveres en su consciencia con una feliz sonrisa congelada en perpetuidad. Su alimento ya no le saciaba.
Y sin embargo intuía que seguiría rebuscando, con el desconcierto del sinsentido ahora al descubierto, que se revelaba como la gota que lo había colmado todo. Convirtiéndose quizá con ello en una necrófaga más, uniéndose al resto de indagadores. Todos buscan algo, tal vez esa sensación nunca muere...
Pero a diferencia de Diderot, a ella le gritaba otra cosa. De nuevo esa maldita duda formulaba su ladina pregunta, ahora clara y firme;
pero... ¿Qué demonios buscaba ella?


Comenzaba a hacer frío...
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Etiquetas: Búsqueda

La búsqueda (Parte I)

12 Oubliés Escrito por Le Regard en 00:39

Tengo una gran pecera que se va llenado con el agua de la decepción. En ella viven hermosos peces de ilusión; curiosos, brillantes, multicolores, de largos dientes, grandes, inquietos, vigilantes... Los hay de todo tipo y forma.

El agua fluye constante, no cesa.

Todos los días acudo a observarla atenta, con mi pequeño tarro de comida.
Preguntándome cuándo llegará el momento en el que rebose, tapizando el suelo de escurridizos y boqueantes cadáveres.
Safe Creative #0909244580593



 

Etiquetas: Búsqueda

La eterna mentirosa

17 Oubliés Escrito por Le Regard en 22:49

¿Cuánto tiempo vas a contemplarme sin decir nada? Sin pronunciarte por mis actos, mis sinuosos movimientos...
Concretamente tú, que ya no debieras turbarte por nada. Que continuarás siendo la esencia misma de la consternación y el caos en perpetuidad.
Has presenciado cómplice, mi festín vil y taimado durante todos estos largos años. La iniquidad cuasi lasciva de mis fundamentos.
He sido en tu nombre la sibila infame, obrado para ti como el destino silente del que nadie puede eximirse, engendrado y legitimado ajenamente milagros enfermizos.
¿Qué osarías ahora reclamar? Después de convertirme en tu excusa, tu brazo ejecutor, ¿qué podría ni tan siquiera insinuar sobre mí, tu hipócrita majestad?
Me has vestido con la dulce encarnación de lo seráfico, con el anhelo de lo ideal. Pero has moldeado mi cuerpo con líneas de ígnea perversidad, con la insinuación que nunca duerme...
Has elegido todas y cada una de las circunstancias de mi lamentable génesis, depositándome en tu escenario egoístamente maquinado. Pero ampulosa me recitas al oído la fábula del libre albedrío, cantando solemne promesas de paraísos e infiernos.
¿Te atreverás a levantar tu célebre dedo acusador? ¿A descubrirte en tu falacia castigando los frutos podridos y ponzoñosos de mis creaciones? ¿Denunciarás en mí tu propia mendacidad?

Dime; ¿realmente desvelarás el carácter de tu sádica broma universal? ¿Y quién te juzgará a ti cuando todos hayamos muerto?
Safe Creative #0909244580609




 

Etiquetas: Vida

El sueño de la margarita

10 Oubliés Escrito por Le Regard en 01:39

Una vez en el campo, una margarita deshojada me dijo que estaba harta de contar; ella también quería enamorarse...
Safe Creative #0909244580616



 

Etiquetas: Sentimiento

Reflexiones de dos en un balcón

4 Oubliés Escrito por Le Regard en 18:35

Hoy no hacía demasiado frío, pero sí posiblemente para dedicarse a deambular por la ciudad. De modo que se le ocurrió que salir a la terraza, para distraerse y respirar algo de aire, era como tener un poco de ambas cosas; la comodidad de casa y los rumores de la calle.
Permaneció en el balcón apoyada durante al menos una hora. Unas veces observado desde las alturas que le proporcionaban su noveno piso, esas pequeñas historias que se entretejían ahí abajo. Y otras simplemente cerraba los ojos, respiraba hondo, y se abandonaba esperando los tenues rayos de sol que de vez en cuando aparecían reconfortándola.
—Llevas aquí mucho tiempo, ¿no tienes frío?—Gabriel había aparecido súbitamente, abrazándola por detrás. Estaba adormecido debido a tanta televisión. Detestaba los días como aquél, en los que por más que se quisiera nunca parecía haber algo que hacer. Jezabel permaneció inmóvil sin renunciar al rayo de sol que hacía sólo unos instantes acababa de revelarse.
—Aquí no hace tanto frío. Necesitaba despejarme, respirar y... volar.
—¿Volar? ¿Y a dónde te has ido?
—Al pasado, el presente... Quizá en el futuro.
—Así que "quizá". ¿Qué has visto allí?
Por primera vez ella volvió su cabeza hasta dar con los ojos interrogantes de Gabriel, quien le sonrió curioso y risueño al ver su expresión viva. Jesabel suspiró antes de dejar salir las palabras.
—Intenta reconsiderar todos los momentos de tu vida; lo que has hecho, con quienes has tratado..., e imagina que esta noche al acostarte ya no despertarás nunca más—él frunció el ceño y se colocó a su lado, apoyándose en el balcón, para escucharla mejor.—Vislumbra entonces las personas que irían a despedirse de ti, esas que honestamente llorarían tu pérdida—se acercó un poco más hacia Gabriel—¿Cuántas ves?
Él la miró fijamente antes de contestar—No deberías pensar en esas cosas... Además, la impronta que dejamos en los demás y su permanencia, depende de muchos factores que no nos pertenecen.
—Entonces no merece la pena preocuparse por esos factores, ¿no crees?—dijo ella con una sonrisa mientras le acariciaba dulcemente la mano—Pero y de aquellos en los que sí interferimos, allí hasta donde podemos llegar y obrar. Con esos, ¿qué hacemos? ¿Qué hemos hecho hasta ahora con ellos?—Jesabel se detuvo unos instantes nuevamente en la mirada de Gabriel—¿Te gusta el resultado que has visto?

Ambos permanecieron callados, observando por encima del resto de edificios. El sol comenzaba a ponerse en el horizonte, creando una curiosa paleta de colores sobre el mar. Parecía haberse derramado un chorro de tinta de diferentes tonalidades sobre él. De vez en cuando el ladrido de algún perro, el claxon de un coche o la voz de alguna persona llamando a otra, sobresalía por encima de la voz ronca y tóxica de la ciudad.
Jezabel se entretenía jugueteando con la piedra que adornaba la cara externa de la terraza, concentrándose en el hormigueo de sus dedos al pasarlos una y otra vez sobre la superficie rugosa.
—A pesar de todo creo que lo que en realidad me importa es el por qué—Gabriel volvió a mirarla saliendo aun de su abstracción—¿Por qué tomarnos tantas molestias? ¿Cuál es la respuesta? ¿Por un nuevo comienzo?, ¿el objetivo de procurarnos una vida más hermosa y plena? Para aquellos que creen en ganarse el favor de un dios, quizá ya hayan encontrado una respuesta. Pero, ¿que hay para los que, como nosotros, no saben nada de cielos o infiernos? ¿Quizá simplemente para trascender? ¿Decirle de alguna manera al mundo que una vez estuvimos en él, a través del recuerdo amoroso de quienes nos quisieron?, ¿aun sabiendo que esa supuesta inmortalidad probablemente perezca con ellos?

Gabriel escuchó las últimas palabras mirando hacia los transeúntes que paseaban ajenos a ellos, sin verlos. Jezabel acarició de nuevo la mano de Gabriel, sin percatarse.
Mientras, alguna ráfaga de viento suave, revolvía a su antojo los cabellos de ambos.
—Sin embargo...—comenzó a decir él—tú vendrías..?, tú me...
—¿...Te lloraría? Sí. ¿Y... tú?
—Sí.
Safe Creative #0909244580623



 

Etiquetas: Vida

Uno más

2 Oubliés Escrito por Le Regard en 12:01

Parece que se nos unirá un nuevo y aterciopelado miembro a nuestro clan. Un anaranjado bebé minino que le hará compañía al que ya rondaba por el piso. Presuntuso y antojadizo, nuestro peludo amigo tendrá que compartir su reino.

Esta adopción viene colmada de ilusión; ya tengo ganas de conocerle, de que comparta nuestros días.
Safe Creative #0909244580630



 

Etiquetas: Entorno

A pesar de todo

5 Oubliés Escrito por Le Regard en 18:10

Es algo que ya ha estado presente en nuestras conversaciones, que ya hemos admitido sin miedo desde el principio. Nos sentimos decepcionados con el amor en sí, porque en el pasado, de formas muy distintas, a ambos nos hizo ser crueles. Realmente en el fondo aun sobrevivía una pequeña y tópica esperanza que nos esbozaba al amor (cuando verdaderamente es tal) como algo bello y puro, del que sólo pueden emanar hermosas intenciones y acciones legendarias. Y precisamente por defender aquello tan virtuoso que sentíamos latiendo ferviente en nuestro interior, hicimos tanto daño a otros encarnando un papel que nunca quisimos..., en el que jamás nos habríamos concebido. Nos convirtió en ejecutores.

Y ahora, a pesar de todo, amamos como nunca lo hemos hecho. A pesar del desencanto, continuamos protegiendo más si cabe lo que hemos conseguido. ¿Es una locura? ¿Un absurdo? ¿Una broma del destino?
Soberbio, lo has defendido hasta día de hoy, desdeñando sin mesura o contemplaciones a cualquier persona o circunstancia que rebasen los límites de nuestro pequeño mundo. Amándome y deseándome de una manera tal, que francamente, por extrema, jamás había visto en nadie. Entregándote hasta la extenuación.

Y yo, sencillamente has conseguido alejarme tanto de mi proverbial carácter glacial y deshumanizado. Externamente cálida, sugerente. Pero internamente vacía y ajena, mutilada. Ninguno de aquellos remotos amores me reconocería ahora. Ni si quiera tú lo haces.

Sin embargo, ambos creemos que no podremos volver a repetirlo. Si esto muriese algún día, ya no habría fe, ni en consecuencia fuerzas, para rehacer y escribir la gesta de una entrega a tales niveles en una nueva historia.

Y a pesar de todo, esta noche volveremos a vernos. Volveremos a reír, a mirarnos a los ojos, a amarnos ávidos y devotos, beatos de nuestra religión. Volverás a tomarme, totalmente abandonado y alienado a tus deseos. Narrando con la humedad de tu saliva, el furor de tus instintos y la opulencia de tu carne palpitante, sobre el libro de mi cuerpo. Reanudarás la ternura de las caricias que quedaron, y volverán a quedar inconclusas.

Como ayer... antes de ayer. Como hace apenas un mes... casi tres años.

A pesar de todo.
Safe Creative #0909244580647



 

Etiquetas: Sentimiento

El vuelo de la cometa

4 Oubliés Escrito por Le Regard en 15:36

Paradógicamente, para que una cometa pueda volar necesita estar amarrada, sujeta a una mano tenaz que la guíe. De lo contrario, la impetuosidad del viento le hace perder el rumbo, revolcándola violentamente hasta hacerla estrellarse contra el suelo en pocos segundos, o arrastrarla a su antojo.

Creo a veces que este es un mundo de cometas. Donde unos se amarran a su entorno laboral para poder llegar a lo más alto, a su pareja... Otros lo hacen con algunos hobbies, como la Música, etc.

Se han anclado fuertemente a su cuerda, dependientes y confiados a sus convicciones, porque encuentran y sienten que son las únicas que les pueden hacer volar.

Necesitamos estar amarrados a un propósito, un ideal, para que nuestro mundo cobre sentido. Para tener un horizonte al que llegar con un camino por el cual andar. Para llegar hasta allí donde seamos capaces. Alcanzar nuestro ideal de felicidad.
Y apenas aparecen las dudas que aflojan el cordel, perdemos el norte. Ocurriendo que en el peor de los casos, si no logramos reponernos de las acometidas, nos precipitamos hasta hacernos añicos.
Urgimos del objetivo, el plan, para guiarnos y ser quienes somos.

La cometa sólo es cometa cuando vuela. En el suelo no tiene finalidad, es sólo un artefacto incapaz de... ser.
Safe Creative #0909244580654



 

Etiquetas: Propósito

Una noche eterna

3 Oubliés Escrito por Le Regard en 19:22

A veces el tiempo se enternece con los susurros de los amantes, se detiene con la intimidad y elocuencia de sus miradas. Y generoso, nos concede la eternidad con indulgencia.

Ayer, como tantas otras noches, nos devolvió su complicidad marchándose silencioso para dejarnos tranquilos. Hizo la vista gorda y partió a recorrer el resto del universo e infinidad de dimensiones.

Y allí quedamos los dos...; lejos del mundo, vestidos únicamente con nuestros abrazos. Entre risas, proyectos, besos, caricias, latidos y jadeos.

Tú una vez más evocaste al amor con cientos de "te quieros" emanando jubilosos de tu garganta, y no tuviste reparos en mostrarte completamente vulnerable y anhelante. Sin apartar tu mirada deseosa y devota, cuasi fanática.

Tomaste con furiosa avidez todos los rincones de mis confines y me acunaste con la dulzura y dedicación de un progenitor.

Me fascina, siempre que me cobijo en tu regazo, cómo por unos intantes pierdes el aliento, cierras los ojos arrebatado por el deleite, y tras unos largos segundos lo recuperas logrando tragar de nuevo saliva. Ése es uno de esos deliciosos y contradictorios momentos en los que puedo oir tu corazón desbocado mientras se te para el alma.

Así culminamos y reclamamos esa noche por derecho propio; por la perfección de nuestra obra y milagros, la redención continua del cuerpo y el alma, y la excelsa catarsis del deseo.

No obstante llega el momento en el que se acaban las concesiones del tiempo y éste viene tímido a buscarnos. El sueño fenece y ambos, despertando de nuevo en nuestro viejo, cruel y manido mundo, nos resistimos a regresar.

Volvemos a ser dos...

De nuevo me pediste una y otra vez que no me fuera, tus brazos y besos tristes intentaron retenerme obstinadamente. Y yo acabé dejando un trocito más de mí en tu habitación.



Me lo preguntaste ansioso tantas veces...
Sí; te quiero.
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Etiquetas: Sentimiento

Transición

0 Oubliés Escrito por Le Regard en 01:26

Siempre acaba ocurriendo; para mal o para bien las variables en nuestra trayectoria vital llegan hasta nosotros de manera inexorable.

En mi caso, podía contemplarla llegar con paso calmo, desde la distancia, no sin cierta suspicacia.

Eso pudo darme algo de preparación previa. Pero aun así, ahora dentro de ella, veo todo a mi alrededor (incluída yo) como si acabara de aparecer en una nueva y desconocida dimensión. Y siendo sincera, no parece estar nada mal. Aquí sencillamente son posibles muchas cosas.

El problema es; ¿qué ocurre con todos aquellos que hemos dejado atrás?

Comienza a haber cierta incomunicación entre las diferentes dimensiones...
Safe Creative #0909244580678



 

Etiquetas: Transformación

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